
Es por eso que cada una de mis experiencias se forma a partir de la integración entre mis conocimientos del cuerpo desde el punto de vista de la medicina así como de los patrones posturales y el trabajo de las cadenas musculares con sensibilidad, empatía y espiritualidad.
Cada uno de nosotros es único y cambiante a lo largo de la vida.
Me gusta co-crear experiencias tan únicas como cada persona.
Es por eso que el principio que guía mis prácticas es la personalización. Si cada uno tiene diferentes gustos, necesidades, historial clínico, bagaje emocional y espiritual. Entonces, ¿por qué deberíamos recibir todos el mismo tratamiento?
El equilibrio es una búsqueda
flexible e intuitiva.
El tratamiento no es siempre igual, incluso para la misma persona. El equilibrio que buscamos es un proceso dinámico que cambia con el paso del tiempo y las experiencias.
Es por eso que una sesión de masajes es como en una conversación, lo que sucede en el encuentro es lo que se produce entre dos personas en un momento único e irrepetible.




